Archivo mensual: mayo 2013

Cuba: la rica infancia de una isla

ninos-pionerosEs lo desconocido lo que suele atraer la atención del ser humano. Fue esa curiosidad innata la que nos elevó del resto de las especies y ha sido germen del desarrollo en todos los tiempos; pero tal vez sea ella misma la responsable de que no pocas veces subestimemos lo ya conocido y conquistado.

Una persona sin filiaciones políticas me comentó la tristeza que sintió cuando salió por primera vez del país y vio a una niña como de diez años de edad que vendía bisuterías fuera de un restaurante de la ciudad de México, bien tarde en la noche. Como buen cubano al fin, sintió de golpe que le ardía la sangre en el rostro y buscó en su despejado bolsillo algunas monedas.

Me contó la historia sin comentarios ideológicos ni comparaciones de por medio, solo como una experiencia más del viaje. Y tal vez esa es la mejor enseñanza de todas, la que se aprende por sí, sin necesidad de mensajeros ni de palabras. Pero las consecuencias de silenciar lo evidente a veces son tan graves que no es posible callar. Sigue leyendo

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Un trabajo “obliguntario”

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Lo único que pienso en medio de esos trances improductivos es en lo que pensaría el Che Guevara si pudiera vernos- tal vez lo hace. De seguro el predicador en verbo y práctica del trabajo voluntario en Cuba sentiría vergüenza, enojo o nos sentenciaría de por vida con una de esas lecciones lapidarias que le brotaban de su profunda dignidad.

Es bueno tener paradigmas pero más importante es tener conciencia propia y, como dice mi amigo, es más útil identificar a quien no quieres parecerte que tener claro a quién sí. Todavía persiste la costumbre de convocar a trabajos voluntarios –obliguntarios murmuran muchos a espaldas del jefe- en los que se malgasta el tiempo de las personas o se distorsiona el ya hipermaltratado sentido del trabajo que tiene el cubano a cuenta de la doble moral.

Les juro que no es por hacerme la periodistica con espejuelos detrás de una computadora, respeto el trabajo físico, y aun más, me gusta porque me relaja de esa manía a veces no saludable de pensar demasiado en las cosas.

Pero esos trabajos obliguntarios fuera de toda lógica provocan más daño que el imaginable por el “pundonoroso” mandamás, que a la sombra de su despacho se le ocurren ideas tales. Gracias a ellas trepan los arribistas y suman méritos de humo que luego los acomodan en acolchonadas sillas con rueditas. Sigue leyendo

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Confesiones a un amigo

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Nunca le he dicho que es uno de mis mejores amigos aunque la vida aun no nos haya puesto a prueba. Tal vez la mayor de todas sea la paciencia de escuchar mis penas y alegrarse sinceramente de mis alegrías.

Mi amigo escribe como yo misma quisiera hacerlo alguna vez. Recuerdo que descubrí sus crónicas cuando inicié mi romance con esta divina profesión en los días de la Facultad y desde entonces comencé a admirarlo. Y aunque ya han pasado algunos años y mi pasión ha sufrido decepciones, él sigue siendo un periodista de los que quisiera siempre a mi lado en una Redacción.

Pocas veces le he dado mis garabatos y es que me avergüenza que su eterna bondad lo obligaran a ocultarme mi más terrible sospecha. Tal vez por eso he decidido practicar con él más el rol de amiga y admiradora que de colega.

Llegó a mi vida cuando mis hermanas partieron y sus afectos han sido bálsamo pero ojalá lo hubiese conocido con el tiempo suficiente para juntar pupitre con pupitre, compartir notas de clases y conspirar cuando la profesora diera la espalada.

Hoy le hago estas confesiones desde la intimidad pública de un blog. Temo que no le plazca del todo porque sé cuánto desaprueba las amistades de vitrina. Aun así me arriesgo, él sabe que mi mano estará al alcance de la suya, siempre.

A ese “ser gracioso pero no divertido” que desde su Caimán me saca una sonrisa o toca las fibras más sensibles de mi alma;

Al pesimista más optimista que conozco;

Al amigo inconfesado que recordaré siempre;

Al más desgarbado y sencillo de los hombres;

Al Quijote justiciero de mil entuertos;

Al Martiano de convicción.

Un día nos tomaremos ese refresco juntos donde queremos y sin sabotajes gastronómicos.

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mayo 2, 2013 · 5:16 pm