Archivo mensual: febrero 2012

¡Y se formó, caballero!

Fue una noche de trabajo, de esas investigaciones encubiertas tipo película que nos hizo soñar a muchos al escoger esta profesión. Veníamos de regreso bajando la calle República el Ale y yo, cuando vimos el molote en la Plaza del Gallo. Como el buen cubano que se respete no declina a asomar las narices ante un rollo así, allá fuimos a posar las nuestras.

El barullo era festivo, la Ciudad celebraba la Semana de la Cultura y los Zafiros, herederos de aquella antológica agrupación vocal, ponía a menear el esqueleto de todos. ¡Vaya hasta los jóvenes coreaban aquellas viejas canciones inmortales!

Pero lo mejor fue al final, con La Caminadora se armó un tren de personas alrededor de los músicos. Una euforia colectiva fue aquello: brazo en el hombro del de alante, completo desconocido, cubano igual, hermano de realidades. Y el viejo vendedor con la caja de maníes en la cabeza tiraba su pasillito cual Benny Moré popular.

No sé como arman su pachanga los europeos, pero aquí no hace falta de presentaciones ni credenciales ni rangos para sentirnos como iguales en la alegria y en las penas.

Supongo que esa sensación de pertenencia, de cercanía es la que todavía no logran captar los libros de historia.

(Ah, las fotos son del Ale, pa’ que no diga que le robo crédito.)

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