¡Aprobado por unanimidad!

Yo no podía pensar exactamente igual a él. Otra época, otra edad, otras vivencias pero ambos compartíamos una misma pasión: Cuba.
Para nosotros los jóvenes es fácil cuestionar los errores de tiempos pasados, no fueron los nuestros. ¿Acaso hubiéramos sido iguales? Lo que sí no es comprensible es que volvamos a equivocarnos una y otra vez a causa de un mismo defecto, aquel que silencia la crítica y mutila el ejercicio del criterio. Ahí está el verdadero problema: no en equivocarse, sino en los absolutismos, no decir lo que pensamos o no escuchar la opinión del otro. Sigue leyendo

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Cuento moderno de brujas y villanos

Un mal sueño puede ser el detonante. Nada, que nos levantamos con la leche cortada y comenzamos a descobrarnos con el primero que vemos y así el mal se reproduce cual cadena de maltratos. Pero este comentario no se irá por esa cuerda. No hablaré de esos días o momentos negros que podemos tener cualquiera porque simplemente somos seres humanos con problemas.

Esta vez hablaré de esos “problemas” a quienes llaman seres humanos. Verdaderos personajes del conflicto, aquel que no puede pasar un día sin hacer de las suyas y no me refiero al pícaro o bromista, sino a ese que en analogía con los animados bien podría ser una de esas brujas o villanos de Disney. Sigue leyendo

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¿Y dónde están los jóvenes?

En ese momento el silencio fue de campo santo y sintió todas aquellas miradas como agujas en su rostro hincándole la vergüenza y reprochándole cobardía. Quiso volverse invisible, hacer que aquella silla lo tragara pero fue imposible eludir la emboscada del colectivo. Con la propuesta lo habían puesto a escoger entre el estigma de la apatía y el martirio de un cargo.

Muchas veces los jóvenes nos hemos sentido así en medio de una asamblea donde se decide la elección para un puesto o responsabilidad. Las frecuentes evasiones han hecho que se nos cuestione nuestro compromiso con el proceso revolucionario. A veces se nos recrimina incluso nuestra condición de jóvenes como si nacer en esta época y no haber luchado en la Sierra o ido a la alfabetización fuera un pecado. Sigue leyendo

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¡Y se formó, caballero!

Fue una noche de trabajo, de esas investigaciones encubiertas tipo película que nos hizo soñar a muchos al escoger esta profesión. Veníamos de regreso bajando la calle República el Ale y yo, cuando vimos el molote en la Plaza del Gallo. Como el buen cubano que se respete no declina a asomar las narices ante un rollo así, allá fuimos a posar las nuestras.

El barullo era festivo, la Ciudad celebraba la Semana de la Cultura y los Zafiros, herederos de aquella antológica agrupación vocal, ponía a menear el esqueleto de todos. ¡Vaya hasta los jóvenes coreaban aquellas viejas canciones inmortales!

Pero lo mejor fue al final, con La Caminadora se armó un tren de personas alrededor de los músicos. Una euforia colectiva fue aquello: brazo en el hombro del de alante, completo desconocido, cubano igual, hermano de realidades. Y el viejo vendedor con la caja de maníes en la cabeza tiraba su pasillito cual Benny Moré popular.

No sé como arman su pachanga los europeos, pero aquí no hace falta de presentaciones ni credenciales ni rangos para sentirnos como iguales en la alegria y en las penas.

Supongo que esa sensación de pertenencia, de cercanía es la que todavía no logran captar los libros de historia.

(Ah, las fotos son del Ale, pa’ que no diga que le robo crédito.)

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Retrato de familia en blanco y negro

Le oi decir a alguien que una de las mejores escenas familiares que recuerda en Cuba es la de los apagones -o alumbrones, como se llamaron en aquella época durísima de los 90′. Yo estaba en la primaria pero aun tengo en la memoria algunos de esos momentos y como a muchos contemporáneos no los asocio con malos ratos. Es que la vivencia de aquel tiempo para niños y adultos no fue la misma.

Nosotros, los niños, vivíamos en una feliz inocencia. Las noches eran para jugar al escondite o al topao’. Mientras, los padres hacían magia a la cubana -como dice otra amiga- para poder llevar un plato a la mesa.

Me acuerdo de esas veladas calurosas en la terraza, con el mechón de epicentro, en las que la abuela cantaba boleros y mi papá nos hacía cuentos de cuando era un adolescente. A pesar de las carencias, fue un momento de unión, de inventiva pero también de pérdidas. Sigue leyendo

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Un bocado de amor

Era perfectamente cuadrado, con toda esa nata amarilla y pequeños trocitos de maní en la cumbre. No le perdí de vista desde que lo ví entrar, venía protegido en un papelito blanco. !Precisamente a esa hora del día llegaba! Cuando el estómago se te hace un nudo y sólo piensas en llegar a casa tras un día de pantallazos y conciertos de teclado.

Ni modo, demasiado pequeño y absolutamente ajeno. !Ave, María! La buena de María Antonieta pasaba de una mano a otra, como bocado de amor para ser compartido, aquel dobo. Rogelio, lo entendió igual, cosas así mitigan la peor de las hambres, las del alma.

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Una media verdad

Él tenía razón, tal vez a medias. Lo había dicho tímidamente en aquel pobre encuentro de lectores donde el hambre y el sueño cobraban lo suyo. Pero oírlo me sonó como un campanazo en los sentidos.

Aquel viejito bien intencionado se atrevió a decir:

-Tanto papel que se emplea por ahí en boberías debieran dárselo a ustedes para hacer el periódico.

No hacía falta precisarle que el papel periódico no es el mismo que se malgasta en actas, trámites absurdos o listas de asistencia. Con esas palabras sencillas de hombre natural, me provocó una verdad.

Adelante, la publicación donde trabajo, cumple hoy 53 años y cuando pasan y repasan el plan de actividades para conmemorar tan trascendente fecha -aunque no sea un aniversario cerrado como les gusta calcular a muchos- me parece que lo esencial se nos vuelve a escapar a los ojos.

No importa si el cumpleaños es más o menos abierto, cuando el trabajo debe repensarse cada día. Es cierto que son muchos los artículos que no caben en las únicas ocho páginas de una edición que es semanal pero la falta cuesta doble cuando el exiguo espacio no se aprovecha en reflejar al pueblo. Sigue leyendo

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